Edición 104

Educación de calidad: la promesa incumplida

María Amelia Palacios | Foro Educativo

Abundan las evidencias respecto al deterioro de la calidad, pertinencia y equidad de la educación básica obligatoria en nuestro país. ¿O no es alarmante que un 70% de niñas y niños no comprendan lo que leen ni resuelvan problemas matemáticos básicos después de seis años en la educación primaria (ENLA, 2024) y que solo un 51.37% de jóvenes entre los 15 y 29 años concluyan la secundaria? (DVV International, 2024).

Niñas, niños, adolescentes, jóvenes y adultos no aprenden durante su educación básica a pensar con autonomía, a autorregular sus emociones, a enfrentar las injusticias. Esta tampoco despierta su interés por participar en la búsqueda de soluciones éticas y sostenibles a los desafíos del planeta, ni les enseña a distinguir entre la verdad y la falsedad, entre otras competencias básicas, afectando así su futuro personal y laboral y su contribución a la sociedad.

¿Qué acciones urgentes deberíamos exigir al próximo gobierno para frenar este manifiesto deterioro de la calidad de la educación básica?

1. Incrementar en un punto porcentual los recursos públicos que destina el Estado a la educación –de 5 a 6% del PBI– para ofrecer educación básica de calidad y redistribuirlos de manera que favorezca a quienes más la necesitan: niñas, niños, adolescentes, jóvenes y personas adultas de ámbitos rurales, pueblos originarios, con discapacidades y migrantes.

2. Flexibilizar el sistema educativo de modo que ayude a cada persona a aprender, ofreciéndole lo que necesita para lograrlo a través de diferentes modalidades, tiempos y espacios educativos.

3. Fortalecer los centros y programas educativos de educación básica, evaluando su calidad y proponiendo rutas a seguir para lograr sus fines y cumplir con los criterios de calidad definidos por SINEACE o las políticas de calidad de cada centro o programa educativo.

4. Ofrecer incentivos apropiados para retener a los mejores docentes en la educación básica pública, con una carrera profesional atractiva, buenas condiciones laborales y exigencias en cuanto a la calidad de su formación pedagógica.

Lima, octubre de 2025

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Maria Amelia Palacios
Licienciada en Educación por la PUCP y Magister en Educación por la Universidad de Toronto, Canadá. Con experiencia docente en la PUCP, UPCH y la UARM. He dirigido proyectos y programas educativos en el sector no gubernamental, el sector privado y fundaciones filantrópicas y gestionado políticas educativas en el sector público. Activista por el derecho a una educación de calidad, inclusiva y equitativa para todas las personas sin distinción alguna,