Mis hijas me preguntaron cómo me iba con mi experiencia de Habla Ágora en Tik Tok. Les dije que creía que todo bien. Entonces me hicieron una pregunta más: ¿activaste el algoritmo? Como me quedé mirándolas, me explicaron. El algortimo es eso que decide qué ves primero en redes, según lo que miras, comentas o compartes. Todo para que te quedes más tiempo ahí. El algoritmo te exige que interactúes.
Eso me dejó pensando. Si hay algo llamado algoritmo que decide lo que vemos y nos empuja a interactuar ¿por qué no imaginar uno distinto? Uno que no solo nos retenga, sino que nos conecte. Ahí apareció la pregunta ¿se podrá crear un algoritmo ciudadano? Los creadores de contenido dicen que el algortimo se activa siguiendo pasos claros. Y empecé a pensar que quizá la ciudadanía también. Que tal vez no se activa con discursos, sino con prácticas sencillas, cotidianas, como las que vivimos —o podríamos vivir— en la escuela.
Demos like al corazón de la educación: la escuela
Imaginemos una escuela donde los miembros de la comunidad educativa —director, docentes, familias y estudiantes— la sienten como suya. En esa escuela se respetan las normas de convivencia y su funcionamiento es claro. Su infraestructura cuenta con espacios para la participación y la organización, y su estructura es lo suficientemente flexible para acompañar los procesos. Todo esto es en el fondo, como darle un like al corazoncito… pero a la escuela.
Comentemos que la ciudadanía es práctica cotidiana
Si una escuela tiene lo básico, puede empezar a promover y formar ciudadanía desde la práctica cotidiana. No desde el discurso, sino de lo que viven todos los días. Con docentes que acompañan y guían. Con una cultura pedagógica y de enseñanza ciudadana viva. Docentes que impulsan proyectos donde los estudiantes realizan cosas concretas: participan, proponen, se organizan y buscan soluciones a problemas reales de su escuela y de su entorno. Las familias también se involucran, apoyando a sus hijos, para que todos se sientan parte del bien común. Y los directores conducen desde su rol pedagógico y como referentes ciudadanos.
Hagamos favorito y guardemos para verlo siempre
Cuando eso ocurre en la escuela, empiezan a aparecer estudiantes que participan, colaboran, se ayudan, se comprometen y confían. Confían entre ellos, en sus docentes y en su escuela. Eso es ciudadanía en la práctica, no en el discurso, sino en lo cotidiano. Las normas se cumplen porque ayudan a convivir y a relacionarnos mejor. El respeto al otro va generando confianza, y esa confianza se vuelve práctica y ejercicio ciudadano en la vida real . Pero para que eso se note, hay que sostenerlo en el tiempo, hacerlo todos los días.
La escuela es un espacio público de encuentro entre diferentes. Por eso es favorita para la sociedad: porque genera oportunidades para todos. Y formar ciudadanía es, finalmente, uno de los roles centrales de la educacion.
Compartamos: sí es posible convivir
Estas escuelas que imaginamos necesitan hacerse visibles. Compartirse. Volverse referentes. Porque cuando se muestran , otras escuelas las miran y descubren que sí es posible convivir y formar ciudadanía desde la práctica. Si una escuela puede hacerlo, otras también pueden. Y si muchos lo logran , la experiencia puede escalar en el sistema educativo. No como una receta, sino como una inspiración que contagia.
Además muchas de estas experiencias ya existen en el país. Lo que falta es mirarlas mejor, aprender de ellas y valorar no solo los aprendizajes de contenidos, sino también las capacidaddes ciudadanas que se construyen en la vida cotidiana. La ciudadanía, cuando se practica, también se comparte. Y cuando se comparte se vuelve viral.
Siguiendo estos pasos para activar el algortimo ciudadano, tal vez puede convertirse en tendencia. Y así, como mis hijas y como mucho jóvenes, más personas pueden empezar a verlo. De este modo, el reto de la ciudadanía plena deja de ser una consigna y se vuelve práctica viva: formar mejores ciudadanos, comprometidos con el bien común de sus escuelas, sus barrios y su país. Quién sabe, quizá veamos más “likes” y visualizaciones , más experiencias compartidas y, sobre todo, más conversaciones. Todo gracias a un mismo hashtag #CiudadaníaPlena.
Lima, marzo de 2026

