A pocos días de conocerse los resultados de la Evaluación Nacional de Logros de Aprendizaje – ENLA 2025, el debate presidencial ofreció una oportunidad para conocer cuál es la apuesta educativa de cada candidatura para el país. Más allá de las propuestas anunciadas, lo que resultó revelador fueron los silencios. Hubo escasa atención e incluso ausencia de discusión sobre varios desafíos estructurales del sistema educativo peruano.
Los debates presidenciales no pueden abordar todos los problemas que enfrenta un país. Pero sí ofrecen señales sobre cuáles son las prioridades que las candidaturas consideran estratégicas y cuáles permanecen fuera de la conversación pública.
En educación, esto resulta especialmente relevante. Con frecuencia, la discusión pública se concentra en aspectos visibles y políticamente rentables, como infraestructura, alimentación escolar, becas o distribución de recursos. Todos ellos son temas importantes. Sin embargo, existen desafíos menos visibles, pero profundamente estructurales, vinculados con los aprendizajes, las trayectorias educativas, la formación para el trabajo o las oportunidades de aprendizaje a lo largo de la vida. Se trata de asuntos que inciden directamente en las oportunidades educativas de millones de personas y que plantean preguntas fundamentales sobre el tipo de sistema educativo que el país necesita fortalecer en los próximos años.
Estas son algunas de las omisiones que vale la pena observar.
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Aprendizajes y calidad educativa
La escasa atención prestada a los aprendizajes resulta especialmente llamativa si se considera que, apenas unos días antes, se habían dado a conocer los resultados de la ENLA 2025. ¿Cómo mejorar la educación sin discutir qué están aprendiendo las y los estudiantes?
Mientras que en 5.° de secundaria solo 1 de cada 10 estudiantes alcanza el nivel satisfactorio en lectura, en 4.° de primaria lo logra aproximadamente 1 de cada 3. La pregunta es inevitable: ¿qué está ocurriendo a lo largo de la trayectoria escolar para que estos aprendizajes no logren sostenerse ni consolidarse?
Los resultados nos invitan a revisar cuánto hemos avanzado en el propósito de que nadie se quede atrás. Porque si la mayoría de estudiantes culmina la educación básica sin alcanzar aprendizajes fundamentales, la discusión no puede limitarse al acceso o la permanencia, sino que debe incluir la calidad y sostenibilidad de los aprendizajes a lo largo de toda la trayectoria escolar.
Comprender lo que se lee permite acceder a nuevos conocimientos, discernir información, participar en el debate público y continuar aprendiendo a lo largo de la vida. Cuando solo una minoría de estudiantes alcanza los niveles esperados al finalizar la secundaria, la discusión sobre calidad educativa deja de ser un asunto exclusivamente pedagógico.
Sin embargo, las intervenciones se dirigieron principalmente hacia medidas centradas en la provisión de bienes y servicios, como el reparto de kits y la alimentación escolar. Medidas necesarias, sin duda, pero insuficientes para una discusión que buscaba conocer las prioridades y estrategias de política educativa de ambas candidaturas.
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Educación Sexual Integral y bienestar
Tampoco se discutió cómo el sistema educativo enfrenta problemáticas que afectan directamente las trayectorias educativas de niñas y adolescentes, como la violencia sexual o el embarazo adolescente. Según Plan Internacional, solo en los tres primeros meses de este año, más de 100 niñas de hasta 14 años fueron madres en el Perú.
Hasta hace poco, estas problemáticas eran abordadas desde la Educación Sexual Integral (ESI), que ofrecía herramientas para identificar riesgos, reconocer violencias y orientar respuestas pedagógicas e institucionales. Sin embargo, su reciente retiro de los lineamientos educativos modifica también el marco desde el cual el sistema interpreta estas situaciones.
La forma en que se nombran y comprenden estas problemáticas influye en las respuestas que la escuela puede tomar frente a ellas y en su capacidad para reconocer por qué afectan de manera diferenciada a niñas y adolescentes. No se trata únicamente de una discusión conceptual. También tiene implicancias concretas para la prevención, la protección y el acompañamiento de estudiantes que enfrentan situaciones de vulnerabilidad.
Pese a la relevancia de este cambio, ninguna de las candidaturas se pronunció sobre cómo enfrentar estas problemáticas ni sobre el rumbo que seguirá la educación sexual en las escuelas en sus eventuales gobiernos.
¿Alguna tiene previsto restituir la ESI? ¿Y con ella, el enfoque de género?
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Educación de Personas Jóvenes y Adultas (EPJA)
Según el informe de la DVV International (2024) sobre la situación de la educación de personas jóvenes y adultas en el Perú, más de 8,2 millones de peruanos mayores de 15 años no accedieron o no culminaron la Educación Básica Regular. El mismo informe señala que solo el 30,9% de las y los jóvenes accede a la educación superior, cifra que desciende a 20,1% en las zonas rurales.
Estos datos plantean un desafío que continúa ausente del debate público: ¿qué oportunidades educativas ofrece el país a quienes no concluyeron su trayectoria escolar o buscan seguir aprendiendo a lo largo de la vida? ¿Cómo se articula esa oferta con las posibilidades de inserción laboral y participación social?
En un contexto marcado por transformaciones tecnológicas, cambios en el empleo y trayectorias educativas cada vez más diversas, estas preguntas adquieren una relevancia creciente. Sin embargo, la educación de personas jóvenes y adultas continúa ocupando un lugar marginal en la discusión pública, pese a involucrar a millones de personas para quienes la educación sigue siendo una deuda pendiente.
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Educación técnica y formación para el trabajo
Empleabilidad y trabajo son temas recurrentes en toda campaña. Durante el debate se habló de capacitación, emprendimiento y desarrollo productivo, pero casi no se abordó cómo fortalecer la Educación Técnico-Productiva ni la formación técnica que debería sustentar esas promesas.
La Educación y Formación Técnica y Profesional cumple un papel estratégico para mejorar la inserción laboral, la calidad del empleo y la capacidad de adaptación de las personas frente a los cambios productivos y tecnológicos. También constituye una herramienta clave para articular educación, empleo y aprendizaje a lo largo de la vida.
En un país donde la informalidad laboral alcanza al 74,9% de la población ocupada (UNESCO, 2024) y donde persisten importantes desajustes entre las competencias que forma el sistema educativo y las que demanda el mercado laboral, la discusión sobre formación técnica merecía una atención mucho mayor. ¿Cómo se espera fortalecer el empleo, la productividad o el desarrollo económico sin discutir la formación de las capacidades que esos objetivos requieren?
La educación técnica no constituye únicamente una alternativa educativa. También forma parte de la discusión sobre oportunidades, movilidad social y desarrollo productivo.
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Educación superior
Finalmente, la educación superior fue abordada principalmente desde el acceso y la ampliación de becas. Sin embargo, quedaron fuera preguntas fundamentales sobre calidad educativa y gobernanza universitaria.
SUNEDU no apareció en la discusión, pese al papel que cumple en la garantía de estándares mínimos de calidad y pese a que, en los últimos años, sus atribuciones y capacidad de supervisión han sido progresivamente reducidas.
Si la calidad de la educación superior forma parte de las prioridades de estas candidaturas, resulta pertinente preguntarse cómo se espera garantizarla cuando la entidad encargada de supervisarla se encuentra limitada en sus atribuciones y capacidad de acción.
En contraste, la discusión se concentró en ampliar el acceso mediante Beca 18. Una medida importante, aunque insuficiente para una conversación más amplia sobre calidad e institucionalidad de la educación superior.
La propuesta plantea, además, otra pregunta inevitable: ¿cómo se sostendrá esa expansión cuando la misma fuerza política que hoy propone incrementar las plazas respaldó la reducción presupuestal que terminó recortándolas a la mitad?
Los debates presidenciales no pueden abordar todos los problemas del sistema educativo. Pero sí permiten observar qué temas se consideran estratégicos y cuáles quedan relegados.
Lo que estuvo ausente del debate no son temas secundarios. Son asuntos vinculados con los aprendizajes, las trayectorias educativas, las oportunidades de formación, la calidad de la educación superior y la capacidad del sistema educativo para responder a desigualdades persistentes. Por eso, observar los silencios también permite preguntarnos qué lugar ocuparán estos desafíos en la agenda educativa de los próximos años.
Y, en ese sentido, los silencios también son bastante elocuentes.
Referencias:
- DVV International. (2024). Situación de la Educación de Personas Jóvenes y Adultas en el Perú: Una mirada integral.
- Ministerio de Educación del Perú (MINEDU). (2026). Evaluación Nacional de Logros de Aprendizaje (ENLA) 2025. Presentación de resultados.
- Plan International Perú. (2026, 27 de marzo). Más de 100 niñas de hasta 14 años fueron madres en lo que va del año. Disponible en: https://plan-international.org/peru/noticias/2026/03/27/mas-de-100-ninas-de-hasta-14-anos-fueron-madres-en-lo-que-va-del-ano/
- (2024). Revisión de la política de Educación y Formación Técnica y Profesional (EFTP) del Perú.

