Carlos Silva
El discurso de la presidenta de la república Keiko Fujimori en materia educativa debe leerse con cuidado. No solo por lo que dijo, sino sobre todo por lo que calló. Durante la campaña electoral de primera y segunda vuelta, Fuerza Popular presentó una oferta educativa más amplia: infraestructura, conectividad, herramientas digitales, formación docente, educación técnica, becas, créditos educativos y una promesa de modernización del sistema. En el mensaje presidencial, esa agenda se achicó. La educación quedó reducida a alimentación escolar, matemática, lectura, formación docente en términos generales, kits escolares, mejoramiento de escuelas y prevención del embarazo adolescente.
El primer mensaje presidencial de un periodo de gobierno suele marcar las prioridades reales del gobierno que empieza, y aquí lo que aparece es una educación entendida más como soporte social básico y mejora instrumental de aprendizajes que como derecho, ciudadanía, igualdad, interculturalidad y democracia. En suma, el discurso de Keiko Fujimori reconoce algunos problemas reales y coloca temas importantes como alimentación, aprendizajes y primera infancia; pero sus prioridades en educación resultan estrecha frente a la magnitud del desafío: dice igualdad y movilidad social, pero calla sobre aquello que haría posible esa igualdad en serio: EIB, ruralidad, secundaria, educación superior, ESI[1], ciudadanía democrática, memoria, financiamiento y rectoría pública.
Aquí, cuatro puntos que me generan como reflexión… Leer más

