Edición 109

La educación que debe mirar el próximo gobierno

Menos promesas, más temas de fondo

En el último debate presidencial volvieron aparecer propuestas comunes: más inversión, infraestructura, internet, inteligencia artificial, mejores sueldos para docentes, más vacantes universitarias y fortalecimiento de Beca 18. Son temas importantes, pero la educación no puede reducirse a una lista de promesas que se renueva cada cinco años. La mirada debe abordar temas de fondo si realmente quiere lograr cambios en la educación.

Un tema que urge son los aprendizajes. Los resultados son preocupantes, muchos estudiantes no están alcanzando los aprendizajes que necesitan y eso debería llevarnos a mirar con mayor profundidad qué ocurre en las escuelas, cómo se enseña y qué condiciones tienen los docentes y estudiantes para aprender.

Pero los aprendizajes no pueden separarse de las desigualdades educativas. No todos los estudiantes recorren las mismas trayectorias ni tienen las mismas oportunidades. Las brechas territoriales, rurales e interculturales siguen siendo significativas. El país necesita políticas nacionales, pero también respuestas capaces de reconocer que no existe una sola realidad educativa.

También necesitamos darle énfasis a la formación ciudadana. La escuela no solo prepara para el trabajo. Es uno de los primeros espacios donde aprendemos a convivir, respetar normas, reconocer al otro y participar en la vida pública. Pero para que esto ocurra no basta solo incluir contenidos o cambiar el currículo.

Se necesitan docentes preparados y escuelas capaces de vivir la ciudadanía en su propia experiencia cotidiana. Y para ello, es necesario fortalecer el rol de los directores. No podemos pedirles que conduzcan sus escuelas si no tienen las capacidades, las condiciones y margen de acción necesario para hacerlo.

La tecnología plantea otro desafío. No basta con hablar de conectividad o inteligencia artificial. La apuesta es si estamos usándola para tranformar la educación o simplemente para digitalizar una escuela que sigue funcionando de la misma manera. El mundo está cambiando y los estudiantes enfrentarán nuevas formas de aprender, trabajar y relacionarse. Ante ello, se tendrá que prepararlos para estos desafíos, sin abadonar lo fundamental: comprender, pensar, aprender y convivir.

Y la educación superior tampoco puede seguir reducida a una política de becas ni solo a garantizar condiciones básicas de calidad. Estas son importantes, pero la discusión debe ser mayor. ¿Qué ocurre con los jóvenes después de la educación básica? ¿Qué trayectorias formativas pueden construir? ¿Qué papel deben cumplir las instituciones de educación superior en el desarrollo del país?

La educación superior debe recuperar una mirada estratégica. No solo formar profesionales, sino contribuir al desarrollo del país, responder a los desafíos de los territorios y preparar a los jóvenes para un mundo que está cambiando.

Pero quizá hay algo importante que debe ser una máxima para todos los gobiernos: no deberían actuar como si la educación comenzara nuevamente. El país tiene un Proyecto Educativo Nacional al 2036. Las regiones han construido sus Proyectos Educativos Regionales. Existen políticas en curso y experiencias que se vienen desarrollando en los territorios.

No todo está resuelto. Hay problemas que requieren cambios urgentes, sin embargo, hay avances, lecciones y señales  que merecen ser reconocidos. Desde los territorios pueden darnos pistas para entender que la política educativa también se construye desde las regiones y que muchas veces las respuestas ya están siendo asumidas desde sus particularidades.

Por eso, el próximo gobierno no necesita una lista de promesas educativas. Necesita asumir los temas de fondo: qué están aprendiendo nuestros estudiantes, cómo enfrentamos las desigualdades, cómo fortalecemos a quienes conducen las escuelas, qué significa formar ciudadanos, cómo incorporamos la tecnología y qué educación superior necesita el país.

Y sobre todo, necesita entender que trasformar no significa empezar de cero. La educación requiere continuidad para avanzar, innovación para cambiar y la capacidad de construir sobre lo que el país ya ha aprendido.

Lima, julio de 2026

 

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Roman Aller Zárate
Licenciado en Educación (Universidad Nacional de Educación “Enrique Guzmán y Valle”). Egresado de la Maestría en Política Social (Universidad Mayor de San Marcos). Máster en innovación pedagógica y gestión de centros educativos (EUCIM Business school) y Diploma en Gestión Pública (Universidad Continental).. Experto en políticas educativas. Ha sido profesor de Lengua y Literatura, coordinador en proyectos de desarrollo, especialista en el Ministerio de Educación (en la Oficina de Coordinación Regional y en la Dirección de Fortalecimiento de Capacidades). Actualmente es parte del equipo técnico del Consejo Nacional de Educación, Autor del Blog El Ágora del Escribidor y del espacio Habla Ágora.